Alubias blancas con chorizo y acelgas
Un guiso de alubias blancas con chorizo, zanahoria y acelgas. Parte de legumbre ya cocida y consigue un caldo ligado sin largas esperas.
Una cazuela de alubias viene muy bien para esos días en los que quieres un plato de cuchara, pero no has dejado la legumbre en remojo. Aquí usamos alubias cocidas y construimos el sabor con un sofrito sencillo, un poco de chorizo y acelgas. La verdura equilibra el conjunto sin quitar protagonismo al caldo.
Las pencas y las hojas necesitan tiempos distintos: reserva las hojas para los últimos minutos. Aclara las alubias con suavidad y evita remover con fuerza una vez incorporadas. Nos interesa que se calienten y absorban sabor sin convertirse en puré.
Paso a paso
- Lava las acelgas y separa las pencas de las hojas. Corta las pencas en trozos pequeños y las hojas en tiras. Pica la cebolla y el ajo, corta la zanahoria en medias lunas y el chorizo en rodajas.
- Calienta el aceite en una cazuela y cocina cebolla, ajo y zanahoria 8 minutos a fuego medio-bajo. Remueve hasta que la cebolla esté transparente; baja el fuego si se tuesta antes de ablandarse.
- Añade el chorizo y cocina 3 minutos para que suelte parte de su sabor. Incorpora el tomate y deja reducir 5 minutos, hasta que no se vea agua separada alrededor del sofrito.
- Agrega las pencas, el laurel y el caldo. Cuece a hervor suave 12 minutos, con la tapa entreabierta. Pincha una penca: debe empezar a estar tierna antes de seguir.
- Incorpora las alubias aclaradas y las hojas. Cocina otros 5–7 minutos, moviendo la cazuela por las asas para no romper la legumbre. Si queda seco, añade un poco de agua caliente.
- Retira el laurel. Aplasta una cucharada de alubias con algo de caldo y devuélvela a la cazuela si quieres espesar. Prueba antes de salar, porque el chorizo y el caldo ya aportan sal. Deja reposar 5 minutos y sirve.
Los consejos de Lola
Puedes sustituir las acelgas por espinacas; en ese caso añádelas directamente al final. Para una versión sin chorizo, incorpora una cucharadita de pimentón fuera del fuego, antes del tomate.
El guiso espesa al reposar. Al recalentarlo, añade agua en pequeñas cantidades y remueve con cuidado. Conserva las sobras refrigeradas en un recipiente cerrado, sin dejarlas durante horas en la encimera.
Redacción de Chequebo · Actualizada el 18/10/2026

