Buñuelos de viento rellenos de crema de limón
Buñuelos de viento ligeros y huecos, rellenos con una crema pastelera de limón y terminados con una fina capa de azúcar glas.

Fotografía: MiguelAlanCS, '2021 Buñuelos de viento', buñuelos caseros de Valladolid (España), Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0 · Imagen ilustrativa. La web puede ajustar su tamaño y encuadre.
Los buñuelos de viento forman parte de la repostería tradicional española y cobran especial protagonismo alrededor de Todos los Santos. Su masa se parece a una pasta choux: primero se escalda la harina con leche, agua y mantequilla, y después se incorporan los huevos poco a poco hasta lograr una textura espesa que cae de la cuchara formando una cinta. Al freír, la humedad de la masa genera vapor y crea el hueco que después admite el relleno.
Esta versión se completa con una crema pastelera aromatizada únicamente con piel de limón, sin esencias. El tamaño pequeño y una temperatura estable del aceite ayudan a que los buñuelos se cocinen por dentro antes de dorarse demasiado. Conviene preparar primero la crema para que pueda enfriarse mientras se hace la masa. La receta está redactada como propuesta original y queda pendiente de revisión editorial y prueba en cocina.
Paso a paso
- Para la crema, reserva 100 ml de los 400 ml de leche fría y calienta los 300 ml restantes con la mitad de la piel de limón hasta que aparezcan las primeras burbujas. Retira del fuego, tapa y deja infusionar 10 minutos; después retira la piel.
- Mezcla en un cuenco las yemas, los 80 g de azúcar y la maicena. Añade los 100 ml de leche fría reservada y bate hasta que no queden grumos. Vierte poco a poco la leche caliente mientras remueves, devuelve todo al cazo y cocina a fuego medio-bajo sin dejar de batir hasta que espese y hierva suavemente durante 1 minuto.
- Extiende la crema en una fuente, cúbrela con film en contacto y déjala templar. Pásala al frigorífico en cuanto deje de desprender vapor intenso y mantenla fría mientras preparas los buñuelos.
- Pon en otro cazo el agua, los 125 ml de leche de la masa, la mantequilla, los 15 g de azúcar, la sal y el resto de la piel de limón. Calienta a fuego medio hasta que la mantequilla se funda y el líquido empiece a hervir suavemente. Retira las tiras de limón.
- Aparta el cazo del fuego, añade toda la harina de una vez y mezcla enérgicamente con una cuchara de madera hasta que no queden bolsas de harina seca. Devuelve el cazo a fuego bajo y remueve 2 minutos, hasta que la masa forme una bola y deje una película fina en el fondo.
- Pasa la masa a un cuenco y extiéndela ligeramente. Déjala templar entre 8 y 10 minutos: debe seguir tibia, pero no estar tan caliente como para cuajar el huevo al contacto.
- Incorpora los huevos batidos en cuatro o cinco adiciones, mezclando por completo antes de añadir la siguiente. Reserva el último poco y comprueba la textura: la masa debe quedar brillante, espesa y caer lentamente de la cuchara formando una V. Añade el resto solo si todavía está demasiado firme.
- Calienta 5 cm de aceite en un cazo hondo hasta 170–175 °C. Prepara una bandeja con rejilla o papel absorbente y ten lista una espumadera.
- Con dos cucharillas ligeramente aceitadas, deja caer porciones de masa del tamaño de una nuez pequeña. Fríe pocas unidades cada vez durante 4–5 minutos, manteniendo la temperatura del aceite; gíralas con una espumadera si no lo hacen solas.
- Retira los buñuelos cuando estén dorados de manera uniforme y se sientan ligeros. Abre uno de la primera tanda: el interior debe estar hueco y cocido, sin masa húmeda. Si se dora antes de cocinarse, baja ligeramente el fuego; si absorbe mucho aceite, deja recuperar la temperatura entre tandas.
- Deja enfriar por completo los buñuelos sobre una rejilla. Bate brevemente la crema fría para alisarla y pásala a una manga con boquilla fina. Haz una abertura pequeña en cada buñuelo y rellénalo sin forzar la masa. Espolvorea con el azúcar glas justo antes de servir y conserva los buñuelos rellenos en el frigorífico.
Los consejos de Lola
Añade el huevo de forma gradual porque la cantidad exacta puede variar con el tamaño de los huevos y la humedad perdida al secar la masa. Una mezcla demasiado líquida se extenderá en el aceite y no crecerá bien.
El termómetro facilita mantener el aceite entre 170 y 175 °C. No llenes el cazo: las porciones necesitan espacio para inflarse y una tanda grande hace caer la temperatura. Mantén el mango del recipiente hacia dentro, no añadas masa mojada y ten una tapa cerca; nunca uses agua sobre aceite en llamas.
Enfría la crema cubierta y rellena únicamente los buñuelos que estén completamente fríos.
Redacción de Chequebo · Actualizada el 17/10/2026

