Patatas gajo en freidora de aire
Unos gajos dorados, con pimentón y ajo, que vienen de maravilla como guarnición. Te cuento cómo cortarlos, secarlos y repartirlos para que se cocinen bien.
Cuando apetece una guarnición sencilla, estas patatas gajo son una buena solución. Llevan ingredientes de despensa y quedan muy bien junto a unas verduras, una hamburguesa o un plato de pescado. También puedes ponerlas en el centro de la mesa con una salsa para compartir.
La freidora de aire hace parte del trabajo, pero hay dos detalles que dependen de ti: secar muy bien las patatas y dejar espacio entre los gajos. Si entran mojados o demasiado apretados, cuesta más que se doren. El tiempo que verás incluye 30 minutos de remojo; aprovecha ese rato para preparar el aliño o el resto de la cena.
Paso a paso
- Corta los gajos. Lava bien los 600 g de patatas y retira las zonas dañadas. Puedes dejar la piel si está limpia y en buen estado, o pelarlas si te gusta más. Córtalas en gajos de tamaño parecido: los muy gruesos tardan más en hacerse por dentro.
- Remoja y seca. Pon los gajos en agua fría durante al menos 30 minutos, siguiendo la recomendación de Philips para patatas frescas. Escúrrelos y sécalos a conciencia con un paño limpio o papel de cocina. No te saltes el secado: queremos que el aceite y las especias se adhieran a la superficie, sin una capa de agua por medio.
- Reparte el aliño. Lleva las patatas a un cuenco y añade una cucharada de aceite de oliva, una cucharadita de pimentón dulce, media de ajo en polvo, sal y pimienta. Mezcla bien para que todos los gajos queden ligeramente impregnados, sin aceite acumulado en el fondo.
- Prepara la cesta. Precalienta a 190 °C si el fabricante de tu aparato lo recomienda. Coloca las patatas en una sola capa, con algo de espacio para que circule el aire. Si no caben, cocina en tandas en lugar de apilarlas; tendrás que contar con más tiempo para terminar todas.
- Cocina y mueve. Cocina a 190 °C durante unos 20–25 minutos. A mitad del tiempo, agita la cesta o da la vuelta a los gajos con unas pinzas. Comprueba el resultado hacia el final: buscamos un exterior dorado y un interior que se atraviese fácilmente con un tenedor.
- Ajusta y sirve. Si están doradas pero aún duras, baja un poco la temperatura y continúa en intervalos cortos. Si están tiernas pero pálidas, dales unos minutos más vigilando el pimentón. Sirve recién hechas, que es cuando mejor se aprecia el contraste de texturas.
Los consejos de Lola
Puedes cambiar parte del pimentón por orégano o romero seco. Si añades una especia que no conoces bien, empieza con poca cantidad: siempre puedes ajustar en la siguiente tanda.
El error más habitual es llenar demasiado la cesta. Una freidora grande y una pequeña no admiten la misma cantidad, aunque la receta tenga las mismas raciones. También influyen la variedad de patata y el grosor del corte; mira el punto, además del reloj.
Para acompañar, prueba una salsa de yogur natural con limón y hierbas, o una salsa de tomate. Si quieres poner queso rallado, añádelo al final para evitar que se tueste antes de que la patata esté hecha.
Redacción de Chequebo · Actualizada el 17/10/2026

